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01-08-2016, 18:42

El enojo nos afecta a todos, y todos hemos estado enojados en más de alguna ocasión. Pero el enojo generalmente a sido considerado por muchos como algo totalmente pecaminoso y que por tanto, debería ser reprimido o eliminado por completo.

Sin embargo por más esfuerzos que el hombre haga siempre existirá algo que nos enoje. Si el enojo es tan malo como creen muchas personas, ¿Por qué será que no es posible erradicarlo definitivamente de nuestro ser?

Creo que la respuesta más obvia debe ser que en el enojo debe existir algo positivo y que desafortunadamente la mayoría no lo ha notado. Quizás esa es la razón por la que no podemos sacarlo de nuestras vidas por completo.

En la Biblia, encontramos en más de una ocasión que Dios se enojó, leamos por favor:

Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.” (Ex.4:14)

Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces.”(1 Reyes 11:9)

Si en Dios no existe el pecado y Él se enojó, eso debe significar que su enojo tenía algo positivo, algo que eliminaba cualquier concepto pecaminoso. Creo que el entendimiento del enojo de Dios nos ayudará a comprender el propósito de nuestro enojo y en consecuencia, el buen uso que deberíamos darle.

Algunos aspectos importantes que resaltar del enojo de Dios en la Biblia:

  1. Fue una reacción al pecado humano (infracción legítima de una ley): Esta debe ser la única razón válida para el enojo. Dios nunca se enojó por otra cosa que no fuera esta y la razón es que el pecado atenta directamente contra su “santidad y justicia”, (Lv. 11:44-45)
  2. Su enojo se enfocó en la rectificación: En los casos donde Dios se enojó, su acción inmediata fue el buscar el reconocimiento y arrepentimiento de la persona o el pueblo. Para lograr esto, hizo uso de muchos métodos: En algunos casos usó profetas, en otras, naciones enemigas, también reyes locales, etc. Todas en general fueron acciones que buscaban impedir que el pecado continuara. Buscaban la restitución del malhechor, (Jonás 3).
  3. Su enojo no turbaba su amor: Aunque Dios se enojó, su amor siempre estaba presente. Esto es fácil de identificar cuando consideramos la meta final de sus acciones, las cuales eran la restauración de la persona en pecado, (2 Samuel 12:13).

¿Cómo aplicar estas verdades a nuestras vidas? Puesto que fuimos creados ha “Imagen y semejanza de Dios” (Ge. 1:26-27), también parte de nuestro ser aclamará siempre por lo recto, lo santo y lo justo, es por eso que cuando presenciamos actos que atenten contra estos principio morales que llevamos impregnados en nuestro ser, nuestra reacción lógica y natural será “el enojo”. Gary Chapman comenta lo siguiente acerca de esto:

El ser humano sigue llevando en lo profundo de su alma la marca de la imagen de Dios. Así que a pesar de ser seres caídos, todavía conservamos algún interés en la justicia y la rectitud. Encuentre al hombre más pagano que conozca y sígalo durante una semana; seguramente lo escuchará afirmar cosas, tales como: “Eso no está bien. Él no debería haberle hecho eso a ella. Ella lo trató mal”. Pero si alguien le roba su auto, usted verá como expresa su enojo […] usted descubrirá cómo se convierte de repente en una criatura extremadamente moral que condena dicha acción de manera terminante.”¹


Tomando en cuenta lo anterior, el pasaje encontrado en Efesios, cobra más sentido. Leamos: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.” (Ef.4:26-27)

Es por eso que el enojo, como expresión y reacción lógica frente al pecado, y todo aquello que atenta contra la santidad y rectitud no está mal. Es por eso que Jesús se enojó y eso no significó que pecara, (Jn. 2:13-17)

Es importante notar que el apóstol Pablo advierte en “no pecar y no dar lugar al diablo” esto porque varios agentes se suman en el proceso del enojo, los cuales aunque no son necesariamente malos, si pueden contribuir a reaccionar en forma tal que después nos lamentemos, ellos son: “las emociones y el cuerpo

“El enojo es un estado emocional que varía en intensidad. Varía desde una irritación leve hasta una furia e ira intensa. Como otras emociones, está acompañada de cambios psicológicos y biológicos. Cuando usted se enoja, su frecuencia cardíaca y presión arterial se elevan y lo mismo sucede con su nivel de hormonas de energía, adrenalina y noradrenalina.”²


Todos estos cambios que sufrimos en un momento de enojo, son los que pueden llevarnos a actuar mal, perder el control y en consecuencia pecar. Así que tomando el ejemplo de nuestro Gran Dios, cuando nos enojamos, es el momento de considerar lo siguiente:

  1. Mi enojo es causado por una falta legítima (pecado). Muchas veces nuestros enojos son subjetivos y surgen debido a simples preferencias personales. Frente a situaciones preferenciales o subjetivas, es mejor la comprensión, tolerancia y dialogo.
  2. Tomar acciones positivas: Cuando nos enojamos por causas legítimas, es el momento de actuar. El enojo es un excelente motivador para corregir situaciones. El enojo es como una alerta que se enciende en nosotros para avisarnos que algo anda mal y necesita de nuestra acción. Muchos de los grandes cambios beneficiosos que se han logrado en nuestra historia, fue porque alguien se enojó y dijo: “¡Esto no puede seguir así!” y emprendió en acciones positivas para corregir el problema. La violencia nunca llevará a nada bueno, pero quedarse inmovible frente a algo que se está haciendo mal, tampoco ayudará a nadie. Pero en todo este proceso recuerde la regla de oro (Mt. 7:12).
  3. Rodéese de las mejores actitudes: Tal como lo hace Dios, nuestro propósito siempre debe ser ayudar, buscar el bien del otro y el amor. El estar constantemente cultivando en nosotros el fruto del Espíritu Santo en nuestras vidas, ayudará a siempre darle un mejor manejo a cada situación, (Gá. 5:22-23)

Algunos consejos adicionales para manejar el enojo

El escritor Gary Chapman aconseja optar por un proceso de 5 pasos para manejar el enojo, estos son:

“Mi consejo es un proceso de cinco pasos: (1) Reconozca conscientemente en su interior que está enojado; (2) Conténgase de responder de inmediato; (3) Localice el foco de su enojo; (4) Analice todas las opciones; (5) Emprenda una acción constructiva.”³

Cualquiera que sea la estrategia que usted decida tomar para evitar una ira explosiva o implosiva que pueda lastimar a otra persona, recuerde que el buen uso que usted le de a su enojo será determinado por los cambios positivos que usted logre a partir de él. La restitución del pecador y el poner fin a una falta que atenta contra la santidad y la justicia debe ser nuestra meta.

Ese era el uso que Dios le daba a su enojo y debería ser el uso que nosotros le demos. Todo siempre y cuando actuemos con amor en el momento y de la forma más correcta posible.


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1. Chapman, Gary El Enojo: Cómo manejar una emoción poderosa de una manera saludable, 2009 ed. Portavoz, Michigan 49501, p. 21
2. Asociación Americana de Psicología. Cómo controlar el enojo antes de que lo controle a usted, sine data, http://www.apa.org/centrodeapoyo/enojo.aspx
3. Chapman, p. 37.


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