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26-06-2017, 15:09

Este es posiblemente el Salmo más cococido, y sin duda uno de los más hermosos. Algunos usan este salmo como amuleto, lo tienen abierto en sus Biblias en algún rincón de la casa, otros lo recitan día y noche, en forma de oración a Dios. Definitivamente muchos usos se le han dado. Pero este salmo expresa de forma poética aquello que sentía su escritor con respecto a Dios, y las imágenes, los detalles son maravillosos.

Este salmo es una comparación, de la relación de un pastor con sus ovejas, con el salmista y su Dios. La imagen del pastor y las ovejas era común en la época, todos los veían, muchos lo eran. El pueblo de Dios, desde sus inicios fue conformado de pastores, comenzando con Abraham. Así que esta era una imagen común, pero no por eso dejaba de ser hermosa y perfecta.

 

Hay por lo menos tres cosas que me gustaría resaltar de este Salmo y que quizás nos ayuden a entender el lazo que deberíamos tener con Dios.

 

1. Pertenencia: “El Señor es mi pastor, nada me falta” (v.1)

La primera declaración del salmista apunta a su relación, su estatus de pertenencia al rebaño de Dios. ¡Cuánta confianza, cuanta seguridad! Si existe algo que duela más, que nos haga sentir miserables, son los sentimientos de rechazo, y soledad. El pensamiento que: "a nadie le importo". Nada más destructivo que sentirse de este modo.

Es por eso que el saber que eres aceptado, que formas parte de ese grupo protegido, amado y cuidado de tu Pastor resulta ser un motivo de gozo y regocijo. Usted y yo podemos compartir el mismo gozo que tenía el salmista, la misma confianza y seguridad, pues somos parte de su rebaño, somos su iglesia.

“Antes eran ustedes como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor que cuida de sus vidas.” (1 P 2:25)

 

2. Cuidado: “…nada me faltará…tú estás a mi lado” (vv. 1-5)

En esas regiones áridas había escases de alimento, de agua, pero había peligros de toda clase. Las ovejas solo tenían una tarea, seguir a su pastor. Era lo único que les preocupaba. Él las guiaba a fuentes de agua fresca, a pastos verdes y nutritivos. En las peligrosas laderas o en los peligros del camino, la oveja confiaba y dependía de su pastor. Él no les fallaría. Por más largo que fuera su peregrinar, ellas salían y volvían a salvo.

El salmista reconoce ese mismo cuidado pastoral en aquello que experimentaba con Dios. Él podía ver en cada faceta de su  vida el cuidado tierno de su Señor, no sólo apartándolo de aquello que le causaría dolor, sino que también cuando le proveía aquello que necesitaba.

El amor de Dios hacia nosotros es tan grande, que a pesar de nuestros errores y obstinaciones, siempre está dispuesto a cuidarnos.

“Pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo.” (Ef. 5:29-30)

“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” (Fil 4:7)

3. Guía: “La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor     habitaré para siempre.” (v. 6)

Todo ese cuidado, esa relación de pertenencia tiene por supuesto una finalidad, que habitemos para siempre en la casa del Señor. El salmista sabía que si continuaba bajo el cuidado de Dios, y no se descarriaba del sendero, él iba a contar siempre con la bondad y el amor de su pastor a su favor. El grado de intimidad y familiaridad lo describe como morando en la casa de Dios para siempre, se consideraba a sí mismo parte de esa casa. Pero repito, para lograr eso necesitaría siempre aceptar la guía se su Pastor.

Pero este poema estaría incompleto si no leemos lo que también nos dice el NT de esta relación Pastor-pueblo.

“Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, 15 así como el Padre me conoce a mí y yo lo conozco a él, y doy mi vida por las ovejas.” (Jn 10:14-15)

El amor de Dios por su rebaño va más allá de lo que cualquiera pudiera imaginar, porque la única forma en la que ese rebaño pudiera habitar en la Casa de Dios para siempre, era que el Pastor diera su vida por ellas. Y así lo hizo, hasta ese lugrar Él estaba dispuesto a ir por nosotros, con el único propósito de dejarnos el camino abierto hasta su hogar.

Puede que el camino sea largo, el calor agotador y que el agua ni el alimento se vean a la distancia, pero si confiamos y creemos en ese amor verdadero que Dios tiene por nosotros, él nos guiará al destino que correcto.


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